Construyendo el Compromiso Nacional |
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| Obreros trabajando en Montevideo. |
Ladrillo por ladrillo, empresarios, obreros y técnicos de la construcción junto a integrantes del Poder Ejecutivo están levantando los primeros pilares del Compromiso Nacional. El sector es el primero en organizarse y realizar una agenda de prioridades a ser presentada al Poder Ejecutivo. El objetivo es, en conjunto, construir una industria estable y productiva. “Compromiso Nacional fue una convo-catoria que hizo el señor presidente de la República, el año pasado a todos los sectores sociales, empresariales y de trabajadores, a los efectos de abordar por capítulos la posibilidad de lograr acuerdos que permitieran dar al país una visión de mediano y largo plazo. Está inscrito dentro del plan que el gobierno ha planteado para generar un país productivo, que no pasa de ser un eslogan pero puede ser una idea interesante: lograr determinado consenso que nos permita desarrollar ciertos marcos de actividad con resultados para el país y para los distintos sectores después”, explica el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui. Los acuerdos en el rubro construcción se alcanzaron primero por distintos factores, comenta Otegui: “Como la construcción está reflejada en un capítulo individual, le planteamos al Poder Ejecutivo que nos convocara para ver si éramos capaces de lograr este marco de acuerdos que nos permitiera una mejor proyección de nuestra industria y a futuro. El Ejecutivo evaluó la propuesta que hicimos, convocó una reunión en que estuvieron los ministros de Transporte, Industria, Vivienda, el ministro de Trabajo interino, algunos subsecretarios, un delegado del Ministerio de Economía, el Sunca y las gremiales empresariales”. La experiencia en negociaciones también colaboró. “La construcción tiene una vieja historia de acuerdos. No en vano del 85 a la fecha es el único sector que siempre tuvo vigentes acuerdos de salarios. Nunca dejamos de negociar con nuestros trabajadores las condiciones de trabajo y todo aquello que de alguna forma entendimos que teníamos que negociar”, dice el presidente. “Es el único sector que tiene fondos sociales. No es que la empresa A, B o C, por más importante que sea, tiene condiciones particulares de trabajo. Porque es la única manera de que el obrero que trabaja en una torre muy paqueta en Punta del Este y el que está haciendo un puente perdido en el medio del campo, tengan la misma base salarial y los mismos derechos. Eso ha sido una forma distinta al resto de la actividad económica y hoy nos permite tener fortalezas internas para afrontar con razonable expectativa este desafío”. |
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| Trabajador del sector construcción. |
A partir de esta primera reunión, lo que se puso como prioridad fue ajustar una agenda temática entre los trabajadores y las gremiales empresariales, un proceso que no llevó más de seis semanas. Entre julio y agosto se acordaron las comisiones que se van a desarrollar y los integran-tes del Compromiso Nacional de la construcción (vea quiénes participan de esta iniciativa, cómo está organizado el proceso y todos los temas en discusión, en el recuadro de la página 44). Para Pedro Espinosa, secretario ejecutivo de la Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este, la iniciativa trae posibilidades auspiciosas: “Tengo una visión positiva, tenemos una agenda planificada”. En la agenda “Hay mucha precariedad en la industria, en términos de informalidad, seguridad. Tenemos expectativas importantes pero teniendo en cuenta que las dificultades también son importantes”, dice Óscar Andrade, secretario general del Sindicato Único de la Construcción y Anexos (Sunca). Para Andrés Ribeiro, presidente de la Liga de la Construcción, este también es un tema clave: “Varios son los puntos en la agenda de nuestro interés. En particular la lucha contra el informalismo ha sido una reivindicación para las empresas de la Liga, las que por sus características particulares han sido en los últimos años castigadas por una informalidad creciente que compite en forma desleal”. “El objetivo es tener el mejor producto al menor precio posible sin que esto implique condenar a nuestros trabajadores a la miseria. Es generar el marco de desarrollo necesario para que la industria tenga un mejor comportamiento”, completa el presidente de la Cámara. En el análisis del presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción, Ricardo Weiss, la iniciativa es “una idea excelente”. “Se trata de lograr objetivos en cuanto a la ocupación, la inversión, la no conflictividad. Mi expectativa sobre el Compromiso Nacional en la construcción es que el sector se desarrolle y crezca, y que se puedan potenciar todas sus posibilidades”. Ribeiro también confía en las fortalezas del sector para que el proyecto salga adelante: “La Liga ha apostado siempre al diálogo con todos. La instancia del Compromiso Nacional abre una puerta para que podamos plantear nuestras inquietudes, escuchar opiniones y conocer las expectativas de los demás actores empresariales, los trabajadores y el gobierno. Entendemos que se puede sacar provecho para la industria en la medida en que podamos llevar adelante un diálo-go amplio. Trabajadores y empresarios hemos demostrado tener madurez y experiencia para buscar y concretar las soluciones que el sector necesita. Es por eso que nos sentimos comprometidos en esa iniciativa, con la esperanza de poder lograr avances efectivos en los temas a desarrollar”. Poner en marcha lo acordado será un trabajo conjunto, recuerda Otegui: “Aspiramos a que el Poder Ejecutivo contribuya a generar un marco sólido; el acuerdo político, programático, lo vamos a hacer entre los actores sociales acompañados por el gobierno. Después necesitaremos del Poder Ejecutivo, o sea, el administrador del país, para poder impulsar algunos de estos capítulos”. |
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| Torre grúa trabajando en una obra en construcción. |
Estabilidad Para esto, está también en estudio la creación de una especie de termostato económico que mantenga la industria en niveles de funcionamiento normales, más allá de circunstancias externas. “Estamos planteándonos generar un marco de actividad financiado por el Estado, lo que llamamos la obra pública, que se comporte de una forma anticíclica, o sea, generar rangos en los que la industria actúe con una performance normal”, explica Otegui. La idea es que, “si la industria cae por debajo de esto, algunas obras que estén en carpeta puedan ser puestas en ejecución, para evitar que la industria siga cayendo. Y, si la industria llega a un techo deter-minado, algunas de estas obras públicas puedan ser postergadas para no reca-lentar la propia industria”. La construcción va a convocar a otros sectores que puedan colaborar para alcanzar los distintos objetivos. Dice Andrade: “Es imprescindible la con-gruencia con distintos actores y capas sociales. Tenemos integración con distintas gremiales. Precisamos construir relaciones diferentes entre Estado y actividad productiva, entre la universidad y la potencialidad de la innovación, entre obreros y empresarios”. “Mucho va a depender de nosotros mismos. No debemos quedar depen-dientes, debemos actuar por nuestra cuenta”, dice Espinosa. “Sin duda la agenda planteada es amplia y muy ambiciosa. Nuestra esperanza radica en la capacidad de todos los que participaremos de este ámbito para generar avances concretos que nos permitan crecer. Mucho hemos discutido en los últimos años sobre estos temas, los diagnósticos están ya bastante claros y creemos que hoy se abre una opor-tunidad de actuar que no debe ser desperdiciada”, enfatiza Ribeiro. Otegui ilustra: “Esto es como una locomotora. Los que estamos poniéndole carbón a la locomotora somos los trabajadores y los empresarios. Y tenemos que poner el suficiente carbón para que empiece a funcionar. Y a nosotros, los brazos no se nos van a cansar. Y vamos a tratar de que la locomotora arranque”. |
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