Intentar todo, lograr lo posible |
Reflexioné durante unos cuantos días sobre la tónica que debía tener este editorial. En un primer momento pensé centrarlo en la importancia de la herramienta de comunicación que tiene en sus manos. Herramienta que esperamos sea el inicio de una etapa fecunda de intercambio entre y con los actores del sector. Luego me incliné por ahondar en los mejores niveles de actividad que presenta nuestra industria, la diversidad de temas importantes que aún debemos encarar y tratar de resolver. También pensé en escribir sobre los encuentros y desencuentros que exhibimos los uruguayos de forma casi continua. Me decidí, una vez más, por intentar un planteo claro y leal a la realidad del sector. Los niveles de actividad han mejorado. Más de 75 mil compatriotas trabajan formalmente en el sector de la construcción. Para algunos sonará a mucho. Otros pensarán que ese número debería crecer. Pero hoy, 75 mil familias dependen directa o indirectamente de la industria de la construcción. Esto delega en todos los actores la responsabilidad de sostener, e incluso intentar mejorar, nuestros niveles de actividad. El compromiso es aun mayor para quienes integramos las gremiales empresariales, los sindicatos y quienes ocupan cargos en el Estado. Todos y cada uno de nosotros debemos generar un sector donde la confrontación no sea un objetivo en sí mismo, donde el diálogo y los acuerdos sean el pilar de nuestro crecimiento. Solo si todos los actores del sector logramos consensos, generamos acuerdos, recibimos y damos, conseguiremos crecer de verdad. También es cierto que la industria padece aún las consecuencias de la crisis de 2001 a 2005. Esta afirmación incluye a nuestros trabajadores, a nuestros técnicos, a nuestros empleados y a nuestros proveedores. Este mundo rápido y acelerado, donde el resultado inmediato parece garantizar el éxito (aunque sea momentáneo) muchas veces nos hace olvidar principios que no deberíamos dejar de lado. Hoy todo se simplifica, deja de ser noticia y se da por superado en un lapso cada vez más fugaz. A veces se pretende conseguir algo ya, mañana. No ceder, enfrentar y presionar con mecanismos que, además de no ser efectivos, obstaculizan el buen diálogo y el entendimiento. Recursos “efectistas” que, en general, no logran cambios de raíz. O mejor dicho logran modificaciones poco sustentables, basadas en pilares mal construidos. En lo que refiere a las relaciones con los sindicatos, parecería que la tónica es la de estar más dispuestos a la confrontación que a la negociación inteligente. Por supuesto que los daños, que sí se producen, a todos nos llegan. Y es infantil y antiguo pensar que esto desgasta solo al sector enfrentado. Esos daños llegan a la sociedad toda, a algunos en menor y a otros en mayor medida. Tenemos la más profunda convicción de que las responsabilidades son compartidas. Como suele ocurrir en otros órdenes de la vida cotidiana. Creer que no avanzamos en acuerdos posibles por responsabilidad exclusiva del otro “bando” impide avanzar en cambios sustentables. Nadie que pretenda contemporizar y lograr cambios que sean efectivos y sustentables debería adjudicar al otro “bando” mala fe o falta de inteligencia. En el acierto o en la equivocación, la confianza y el respeto del otro como constructor de la realidad general del sector nos va a hacer más efectivos y, sobre todo, más fuertes. El gobierno y el sistema político tienen injerencia directa en estos temas y en consecuencia tienen también responsabilidad. Una enorme responsabilidad. |
Solo si todos los actores del sector logramos consensos, generamos acuerdos, recibimos y damos, conseguiremos crecer de verdad. |
Con la administración del doctor Tabaré Vázquez tenemos discrepancias en algunas áreas, en otras hemos coincidido y respaldamos su accionar. Seguramente en lo que resta de su mandato ocurrirá otro tanto. Pero decir que todo está bien, o que todo lo hecho está mal nos parece una tontería, por ser livianos en la adjetivación. En realidad, como le ocurrió a otros administradores, el doctor Vázquez no va a poder hacer todo lo que esperaba. No por falta de tiempo o de oportunidad. Las limitaciones existen. Algunos presidentes han tenido más y otros menos restricciones. Estas pueden ser internas o externas, previsibles o no, pero siempre han existido y saber superarlas es parte de su responsabilidad. Uno se topa con las limitaciones cuando tiene que decidir. Muchas veces hay que optar y no siempre es sencillo. Se acomoda por un lado y se desacomoda por otro. Seguramente se cometieron errores y se cometerán otros. Expresarlo no es atacar al gobierno, siempre que se realice con respeto y sentido constructivo, que es el que proponemos y aplicamos. Pero nada de lo anterior inhabilita el diálogo, por el contrario debería fortalecerlo. Solo los más fuertes pueden dialogar y acordar. Y luego cumplir.
Todo lo expresado anteriormente es la explicación primaria de por qué en nuestro sector, trabajadores y empresarios han efectuado una apuesta fuerte al diálogo y a buscar acuerdos en el ámbito del Compromiso Nacional. Usted podrá apreciar en la lectura de este número de Construcción, una nota a este respecto que muestra un sector comprometido en objetivos comunes. Nos sentimos capaces y con la madurez suficiente como para intentarlo. Deseamos mejorar nuestras posibilidades de crecimiento equitativo y ocuparnos seriamente de los problemas que tenemos. En muy diversos ámbitos. Estamos dispuestos a trabajar sin descanso en el intento. Nos comprometimos en eso. Confiamos en conversar, en dialogar, en trabajar en conjunto para construir soluciones conjuntas. Confiamos en acordar todo aquello que podamos y en respetar los acuerdos alcanzados. |
Deseamos mejorar nuestras posibilidades de crecimiento equitativo y ocuparnos seriamente de los problemas que tenemos. |
Presentimos que en algunas áreas podemos no acordar en el corto plazo. Negarlo sería un acto de inocencia. El camino será áspero, por momentos tortuoso o difícil. Pero vale la pena el intento. De eso estamos convencidos como gremial. En realidad creemos que podemos darnos un horizonte de previsibilidad y desarrollo por los próximos 10 o 12 años. En definitiva, ser un motor que le permita a otros entender que el camino del acuerdo es el mejor, el más justo y por sobre todo el más democrático. Porque la democracia también se construye en casa, en el trabajo, en las gremiales, en los sindicatos, en el desarrollo del sector en su conjunto. En la construcción entre todos de una mejor industria para todos. Confío en nuestro Compromiso Nacional. Les confieso que también siento cierto orgullo por ser el primer sector que empieza a trabajar en este sentido. Un orgullo por el sector en sí mismo. Todos sabemos que somos una industria con dificultades claras, con problemas concretos y con intereses de distintos actores. Pero también sabemos que apostamos, como pocos sectores a nivel nacional, a la conversación franca, a la exposición de diferencias, a la búsqueda de diálogo y a la construcción conjunta. Y no son palabras. Los hechos están hablando. Quiero resaltar también que todas las gremiales empresariales del sector de la construcción hemos unido nuestros esfuerzos detrás de este proyecto. Estamos en la etapa de inicio de los trabajos en las diversas comisiones creadas. Tanto los trabajadores como nosotros estamos dispuestos a buscar el asesoramiento y opinión, en las diversas áreas temáticas, de quienes puedan ayudarnos a lograr la solución o alternativa mejor. Aspiramos a que el gobierno nacional, por intermedio de sus representantes, nos permita solucionar todo aquello solucionable o remover obstáculos si los encontramos. Aspiramos a que la presencia de dos representantes del Congreso de Intendentes permita una visión más descentralizada al momento de concretar algunas iniciativas compartidas y compartibles. Como por ejemplo la formación de nuestros trabajadores en todo el territorio de la República Oriental del Uruguay. Sabemos de antemano que el gobierno tendrá y transmitirá sus propias limitaciones. Es y debe ser así. A todos nos gobierna y no solo a los integrantes del sector de la construcción. Pero nosotros no estamos apostando por el todo o nada, sino por lograr lo posible. |
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