Prevención de estanqueidad de las aberturas |
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| publicado en Construcción, 01, agosto, setiembre, octubre 07, p 52 a 53 |
Las filtraciones de agua y de aire a través de las aberturas constituyen un problema nada desdeñable en Uruguay y pueden ocasionar, respectivamente, daños en paramentos y mobiliario o falta de condiciones de confort y/o un gasto adicional de energía para mantenerlas. Tradicionalmente, la prevención de estas filtraciones ha sido confiada al empleo de una carpintería que la experiencia indica como adecuada para cierto rango de usos, pero actualmente se cuenta con un método más científico. Se trata de prever el desempeño de la abertura en servicio, contrastando propiedades de esta determinables a priori con requisitos especificados de acuerdo al destino. Esto no solo ofrece más garantías al comitente, el proyectista, el contratista, el sub-contratista, sino que también reporta una economía debida al ajuste más exacto entre la solución y las expectativas de las partes intervinientes. Las propiedades de una abertura que interesan a los efectos del problema abordado se denominan estanqueidad al agua y permeabilidad al aire y se determinan a través de ensayos nor-malizados, permitiendo verificar si el ejemplar cumple con especificaciones previas, o bien clasificarlo de modo que pueda luego ser oportunamente selec-cionado o descartado para distintos usos. Estos ensayos se efectúan en el Laboratorio del Instituto de la Cons-trucción (IC), en correspondencia con la normativa internacionalmente prevalente. La traducción de sus resultados en términos de aptitud de uso, lógicamente, difiere en cada región o país. Para el nuestro, el IC ha desarrollado un sistema de estimación mediante tablas y criterios que surgen de una investigación basada en datos meteorológicos nacionales del decenio 1988-1997 realizada en cola-boración con la Dirección Nacional de Meteorología. Si bien no tiene rango de norma, este instrumento permite realizar recomendaciones claras y fundadas. Los usos posibles han sido tipificados según cuatro variables: el destino del local, el lugar geográfico y el tipo de entorno de implantación del edificio y la altura de colocación de la abertura. De la conjunción de estos factores se esta-blecen requisitos de desempeño que responden, por un lado, a las condiciones de exposición a que estará sometida la abertura (estadísticamente predictibles) y, por otro, a niveles de exigencia que combinan dos criterios: un límite de filtración admisible y uno de frecuencia probabilística de filtraciones mayores. Se trata, como toda modelización, de una simplificación de situaciones reales más variables y complejas que ofrece la ventaja de una aplicación razonablemente práctica. En todos los casos, se ha procurado manejar elementos de juicio en términos significativos para los poten-ciales interesados. Como ejemplo ilustrativo, supongamos que se proyecta construir un edificio de varios pisos en la ciudad de Pando utilizando una ventana tipo en dormitorios y se aspira a que cumpla exigencias de estanqueidad básicas. Considerando este nivel de exigencia y las dimensiones de la habitación y de la abertura, se calcula el límite de filtración de aire admisible en m3/h. La presión de ensayo bajo la cual este límite no debe ser sobrepasado se determina por el parámetro de velocidad de viento correspondiente a: la localidad geográfica, una zona urbana de baja densidad de edificación y la altura máxima de colocación de la ventana. En el cruce de la presión incidente y la filtración admisible se obtiene la clase de per-meabilidad al aire requerida. En cuanto a la de estanqueidad al agua, esta se deriva directamente del índice de riesgo de filtración (IRF), un indicador no conven-cional de la acción combinada de lluvia y viento que fue tabulado asimismo en correspondencia con las zonas geo-gráficas, tipos de entorno y alturas. |
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